Ya en 1789 cuando los Estados Generales franceses fueron convocados por Luis XVI para aprobar una subida de impuestos que sólo afectaba al tercer estamento: el estado llano, el pueblo se levantó contra el Borbón siguiendo las ideas de los ilustrados para enfrentarse contra el poder establecido.
Siempre ha tenido que teñirse de rojo para que el poder aceptara los cambios que proponía el pueblo, no en vano tras la primera revolución de la época contemporánea, llegaron otras como el levantamiento del pueblo español contra los franceses, las revoluciones del 20, 30 y 48 del siglo XIX u otras más cercanas como la del Mayo de 1968.
Con este artículo no pretendemos que los castellanos y los leoneses nos tengamos que levantar contra Carlos I, como en la guerra de las comunidades entre 1520 y 1522. Aquí y ahora el poder no sólo es un poder político sino que es un poder fáctico, la intrasociedad de esta llamada Comunidad Autónoma pretende mostrarnos las grandezas de esta unión de cajas.
Pero, para muchos de nosotros, lo único que muestran es, una vez más, el poder de una comunidad autonoma centralista que tiene una capital oficiosa, que no oficial, pero si efectiva que pretende quedarse con el dinero de todos en un plazo no superior a un lustro.
¿Será necesario que tengamos que empuñar nuestras espadas y salir a la calle? o simplemente nuestros ratones y nuestro cerebro ayudarán a que la sociedad de esta nuestra comunidad se de cuenta del expolio que pretenden realizar los poderes políticos.

No hay comentarios:
Publicar un comentario